Sus primeras decisiones

Hola a todos los que están visitando mi blog. A los viejos acompañantes que han seguido mi trayectoria, y a los nuevos que apenas están conociéndome. Les aseguro que no se sentirán defraudados, y cada recomendación que aquí se hace sirve para algo o para alguien. ¡Así que comencemos!

Los trajes para primera comunión son una de las primeras decisiones importantes que los niños hacen. Muchos padres les dejan elegir el vestido o el traje que usarán —claro— dentro de un catálogo prestablecido. Pero, por unos momentos, se siente la libertad de elección, la independencia de sentirse como un adulto, puesto se les está dando una gran responsabilidad, ya que docenas de ojos estarán sobre ellos.

bebela

Al menos yo recuerdo que en la mía encontré un vestido blanco hermoso con flores, fui yo quien buscó el peinado, unos rizos que me hicieron en la estética, y le supliqué a mi mamá que me dejara llevar tacones, que tenían apenas un centímetro, pero no había niña más feliz. Aún hoy en día, mis primas siguen recordándome cómo les presumía mis zapatos, como las veía como unas pequeñas bebés cuando solamente les llevaba un año, pero con mis zapatillos especiales, y una bolsita de peluche yo ya era toda una mujer de respeto, el adulto de nuestro grupito.

Obviamente seguía siendo una niña, que le gustaban esas cosas, pero en el interior siempre preferí la comodidad. Por ende, en el inicio comencé muy propia, vestida como una princesa de Disney, sintiéndome la más hermosa de todo el lugar, pero cuando terminó la ceremonia religiosa, me cambié rápidamente por unos cómodos pantalones de mezclilla, una blusa tejida de colores, y adornada con una carita roja por estar corriendo por todo el lugar, saltando en los inflables, persiguiendo a mis amiguitos por todo el lugar.

Sinceramente les agradezco muchísimo a mis padres por dejarme decidir, por hacerme sentir que confiaban en mí, por hacer que mi primera fiesta grande fuera tan especial. Claro, había tenido mis cumpleaños infantiles, pero este tipo de celebraciones eran respetados por todos, tenían como algo místico alrededor de la ceremonia que, hacia todo más grande, más importante, puesto que simplemente era la primera vez que se recibía el cuerpo de dios.

Aparte de todo me llevaron a Boutique Bebela, una tienda que estaba especializada para niños y niñas, en donde encontré los más hermosos vestidos, coronitas, zapatos. Simplemente quedé encantada y quería llevarme todo. El día de mi primera comunión lo recuerdo con gran cariño, todo salió perfecto, no le cambiaría absolutamente nada.

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